Novedad

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Impacto ambiental de las malezas resistentes y tolerantes

El objetivo fue medir el impacto debido al uso diferencial de herbicidas que se requiere.

Las malezas resistentes y tolerantes son una constante en los sistemas productivos agrícolas de Argentina (REM, 2016). Estas malezas generan sin dudas un importante impacto productivo y económico, aunque no sencillo de estimar.

Palau et al. (2015) estiman el costo anual de control de malezas en soja en 1300 millones de dólares, pero podría llegar a ser mucho mayor si se continúa esta tendencia, incrementándose también las pérdidas de rendimiento. En un análisis más detallado, sobre los cultivos de soja y maíz, en seis zonas productivas del país, REM estimó que el costo se incrementaba entre 18 y 120 dólares por hectárea cuando se tenían que controlar malezas resistentes y tolerantes en los lotes, impactando fuertemente en los márgenes brutos, especialmente en las zonas extrapampeanas (REM, 2014).

Sin embargo, los análisis de impacto ambiental son raramente contemplados al intentar dimensionar el daño que generan las malezas. Baigorria et al. (2016) midieron el impacto ambiental de incorporar un cultivo de cobertura en el sistema, al disminuir el número de aplicaciones de herbicida necesarias. Lo hicieron a través del Coeficiente de impacto ambiental (EIQ), desarrollado por Kovach et al. (1992). Este mismo enfoque puede ser útil para comparar el impacto de los herbicidas aplicados en situaciones con y sin “malezas difíciles”, entendiendo como tal a las malezas resistentes y tolerantes, o lo que es lo mismo, aquellas que no pueden controlarse con las prácticas normalmente utilizadas. El objetivo del trabajo fue entonces medir el impacto ambiental de las malezas difíciles, debido al uso diferencial de herbicidas que se requiere, a través de un indicador como es el EIQ.

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