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Un cambio cultural que abre una nueva era para manejar malezas en trigo y cebada.

HOY TIENEN LA PALABRA: Carolina Martino y Ramón Gigón

Hacer aplicaciones en preemergencia, para controlar las semillas de las especies más problemáticas, es una estrategia que está generando un nuevo paradigma en el sur bonaerense. La Tecnología AXEEV, de Summit Agro, es clave. Lo explican el reconocido asesor Ramón Gigón y Carolina Martino, especialista de la compañía japonesa.

Un lote de trigo repleto de raigrás en la zona de Coronel Dorrego, en el sur de Buenos Aires. Estas son las situaciones que se deben y se pueden evitar, con un manejo apropiado.

Enfrentar el creciente problema de malezas que padece la agricultura argentina requiere un cambio. El viraje necesario implica pensar la gestión agronómica inclusive hasta con nuevos paradigmas. Uno de ellos, que puede ser referencia para todo el país, se está impulsando fuerte desde el sur bonaerense. Veamos de qué se trata.

Consiste en pensar que para controlar a las malezas hay que tomarlas desde que están en estado de semilla, en los primeros centímetros debajo del suelo. Si las malezas asomaron hacia la superficie, el problema ya es más grave y difícil de controlar.

Sin embargo, esto último es lo habitual. Pensar en semillas de malezas, más que en malezas, implica un cambio cultural, que tiene muchos beneficios, pero también requiere conocimiento.

Por eso, vale la pena escuchar a Ramón Gigón, un experimentado asesor privado del sur bonaerense, con 12 años previos de experiencia en el INTA, quien desde su base en Tres Arroyos tiene mucho para contar sobre esta cuestión.

El fuerte de la zona son los cultivos de invierno, como trigo y cebada, en los que también explotaron en los últimos años las malezas resistentes a herbicidas, como en los cultivos de verano en otras regiones del país.

Allí, los mayores problemas se vinculan con el raigrás, en primer lugar, y la avena fatua después, aunque ésta había sido históricamente el mayor drama de la zona.

“El tema es que a la resistencia al glifosato que se evidencia ya desde los barbechos se sumó luego la resistencia a graminicidas postemergentes, lo cual dejó al trigo y a la cebada casi sin opciones para enfrentar el problema de las malezas”, describió Gigón.

En busca de soluciones, el experto comenzó a realizar hace algunos años distintos ensayos con Summit Agro y descubrieron que la Tecnología AXEEV, contenida en su herbicida Yamato, aportaba un camino interesante.

AXEEV Technology es el nombre que agrupa a los productos de la empresa que contienen el principio activo Pyroxasulfone. Pero ahora, con ésta nueva herramienta recientemente presentada en Argentina, hay una gran novedad.

“Entra muy bien porque es otra familia de herbicidas, diferente a las que ya no controlan las malezas que son un problema para nosotros, y además porque tiene un uso diferente: va en  preemergencia y controla a especies como raigrás y avena fatua que luego ya no pueden dominarse con los postermergentes”, razona el asesor.

Carolina Martino también conoce mucho del tema. De hecho, desde Balcarce trabaja codo a codo con Gigón desde hace muchos años analizando el problema y buscando soluciones. Ella es la responsable de Marketing y Desarrollo de Summit Agro para esa región. Con esa experiencia, está convencida de que hace falta profundizar este cambio cultural en el manejo de malezas. “Pero para eso es necesario conocer muy bien el lote”, advierte.

¿Por qué? Porque la historia de lo que sucedió en el terreno permite determinar si hay banco de semillas en el suelo y qué tratamiento utilizar. Por ejemplo, en el caso del raigrás que pega fuerte en la zona, avanzar con el tratamiento preemergente del cultivo, aun cuando no se vea a la maleza sobre la superficie.

“Los beneficios de este manejo son enormes. Por ejemplo, porque el período crítico para el trigo y la cebada va desde la implantación hasta que sale el primer macollo en las plantas. Evitar tener malezas allí es central para la definición del rendimiento. Y eso solo puede lograrse con un enfoque como el que estamos planteando”, explica Martino.

Pensando en cómo plantear la estrategia para un cultivo de invierno y el manejo de malezas, Gigón también va en esa línea. El referente sostiene que si se piensa en un trigo que viene de soja, tras la cosecha de la oleaginosa (por ejemplo en mayo) se puede hacer un control con glifosato más Cletodim para matar lo que esté nacido en ese momento.

“Unos 15 o 20 días después se puede aplicar Yamato si solo hay raigrás. Si hubieran algunas crucíferas como nabo, por ejemplo, se puede utilizar en mezcla con Sumisoya (también de Summit Agro, Flumioxazin”, agrega el especialista.

El hombre dice que en la mayoría de los ensayos que hicieron, con la aplicación preemergente fue suficiente para controlar las malezas durante todo el período del cultivo, porque su eficacia se extiende por 90 días, con lo cual abarca a todas las camadas de nacimientos que se van produciendo.

Carolina Martino agrega que, además de la eficacia del producto y de la estrategia, no es menor la ventaja de que se trata de una nueva familia química de herbicidas, lo cual es clave para rotar principios activos, uno de los pilares de cualquier estrategia anti resistencia.

Pero también ésta tecnología debe ser rotada, para asegurar su sustentabilidad en el tiempo. Se trata, en definitiva, de no cometer los mismos errores que se cometieron con el uso masivo del glifosato cómo única estrategia, que dio inicio a la actual dramática situación de malezas resistentes.

“Nosotros somos pioneros en un tipo de estrategia que prácticamente no existía: el control preemergente de raigrás”, se enorgullece Martino.

E indica que “hace falta mucho trabajo de extensión para profundizar el cambio cultural necesario para convencer al productor de que invierta en algo que no ve, porque todavía está debajo de la superficie”.

Pero, como dice el refrán, “cocodrilo que se duerme es cartera”.

En las palabras más científicas de la especialista, “quien no tenga una estrategia de anticipación, deberá sumergirse en una estrategia de rescate, ya con el problema declarado, lo cual sin dudas será más caro e ineficiente”.

Cerca de Coronel Dorrego, en el kilómetro 607 de la ruta 3, está el campo La Candelaria, donde Martino y Gigón hace años que vienen haciendo ensayos sobre estas cuestiones, que les permiten sacar las conclusiones que se han explicado en este texto.

“Podría decirse que esta zona es la capital nacional del raigrás, así que tenemos mucho para contar desde aquí sobre este tema”, afirma Carolina.

Gigón dice que el problema de malezas se hizo tan complejo en los últimos años que hace falta trabajar en conjunto desde todos los sectores, para elaborar el conocimiento necesario, y cree que sin dudas la capacitación debe ser una parte central del proceso.

Martino coincide y dice que como fruto de esa colaboración comprendieron que usando preemergentes no solo se puede controlar a las malezas, sino ir reduciendo paulatinamente su banco de semillas, para tener un planteo cada vez más sustentable.

La sustentabilidad es, justamente, un concepto central, que también debe guiar la utilización de esta tecnología.

Martino, en palabras muy claras, lo definió así: “tenemos la luz; no la apaguemos rápidamente”.

AXEEV Technology entra muy bien porque es otra familia de herbicidas, diferente a las que ya no controlan las malezas que son un problema para nosotros, y además porque tiene un uso diferente”, razona el asesor.

 

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