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Claves en el manejo de malezas en soja

Aunque la siembra del cultivo comience hacia primavera-verano, el éxito en el manejo de las malezas comienza mucho antes, las decisiones que tomemos desde ahora serán fundamentales.

a)      Cosecha de malezas

Generalmente no se piensa en la cosecha como un momento para el control de malezas. Pero lo es, y cada vez más. Por un lado, porque al limpiar la máquina antes de ingresar al lote prevenimos que entren nuevas especies problemáticas. Por otro lado, si tenemos manchones de malezas problema, es conveniente no cosecharlos para evitar su dispersión a otras partes del lote y a los que se cosecharán a continuación.

La recomendación general, es dejar los lotes más “sucios” hacia el final de la campaña, para no ensuciar a los que vendrán.

 Sorgo de Alepo RR

b)      Elegir variedades con resistencia o tolerancia a herbicidas

Enfocándonos puntualmente en soja, debemos decidir, en función de las malezas que presenta el lote, cuál será el herbicida requerido, y elegir las variedades con resistencia o tolerancia al mismo.

En la actualidad, ésto se limita a variedades con resistencia a glifosato (RG) y variedades con tolerancia a sulfunilureas (STS), pero en un futuro cercano tendremos más opciones, como tolerancia a hormonales, a glufosinato de amonio, a inhibidores de HPPD, etc.

 

c)       Pensar en el sistema, no sólo en el cultivo presente

Si bien el foco puede estar puesto en el manejo de un lote destinado a soja, no debe perderse nunca de vista que este cultivo se encuentra dentro de un sistema de producción. El mismo debe estar acompañado de otros cultivos, al tiempo que el manejo debe hacerse pensando en varios años, no solo en la presente campaña. Esto justificaría, por ejemplo, la inclusión de un cultivo menos rentable, la utilización de un herbicida más costoso, o la posibilidad de hacer una aplicación pensando en el banco de semillas de la maleza, y no en la respuesta de rendimiento directa.

 

d)      Pasar el invierno

Para lograrlo, hay dos grandes opciones. 

La primera es el barbecho químico, haciendo las aplicaciones que sean necesarias. Aunque normalmente se trate de una en el otoño y otra en primavera, esto dependerá de la zona, el año y las malezas presentes.

La segunda opción es incluir un cultivo de invierno, para cosecha o de cobertura. En cualquiera de los casos, buscando que el cultivo compita con las malezas que intentan nacer en esta etapa del año. Sea cual sea la opción adoptada, lo importante es no “dejarle libre la cancha” a las malezas.

 

e)      Manejo cultural:

El manejo cultural incluye, entre otras prácticas, la elección de la fecha de siembra, la distancia entre surcos, la densidad de siembra, la estructura de la planta, el grupo de madurez. Cuanto mayor es el problema de malezas presente en el lote, mayor es la necesidad de combinar dichas variables defensivamente, para que el cultivo se “defienda” de la maleza. En lotes donde no tenemos alta presión de malezas difíciles, es factible ir hacia un manejo ofensivo. Como  no encontrará limitaciones por parte de las malezas, podemos dejar al cultivo explotar lo que le brinda el ambiente.

 

f)       Sembrar limpio

Es fundamental sembrar sobre un lote limpio. Aunque parece algo sencillo de comprender, el no cumplimiento de esta premisa es la principal causa de lotes “sucios” con Rama negra. Asegurarnos de que el lote esté limpio puede requerir, en determinadas situaciones, atrasar algunos días la siembra pero esto es siempre preferible a lidiar con un lote sucio hasta la cosecha.

 

 Lote infectado con Avena fatua

g)      Bajar la presión de malezas con preemergentes

Los herbicidas preemergentes son una herramienta indispensable para disminuir los flujos de emergencia de malezas.

Su utilización tiene dos consecuencias indirectas de importancia. Por un lado, nos da tiempo para realizar la siguiente aplicación, cuando sea necesaria. Por el otro, nos asegura la efectividad del herbicida posterior, que se encontrará con menor cantidad de plantas a controlar. Los preemergentes le dan “aire”  al cultivo en los primeros estadíos, y actúan disminuyendo el banco de semillas. Más info en http://www.summitagro.com.ar/producto.php?id=19

 

 h)      Adecuado Monitoreo

Ninguna de las decisiones anteriores pueden tomarse sin un adecuado monitoreo. Esto implica ir periódicamente el lote, recorrerlo y anotar lo que se observa. Además de permitirnos tomar la mejor decisión en cada momento, esta práctica nos facilitará la planificación de futuras campañas, por poseer información detallada de cada lote.

 

i)        Rotación y/o mezcla de herbicidas

La generación de resistencia se da en la realidad y es bastante más frecuente de lo imaginado.

Para que suceda lo menos posible, es indispensable que rotemos y/o mezclemos herbicidas con diferentes modos de acción, sobre las mismas malezas. Esto, que a priori parece bastante sencillo, no lo es tanto. Es preciso prestar especial atención a los modos de acción que corresponden a cada herbicida y ver qué espectro de malezas controla, para tratar de estar combatiéndolas con al menos dos modos de acción diferentes. Más info en http://www.stagger.com.ar/

 

j)        Adecuadas aplicaciones

Un herbicida, a determinada dosis, puede aplicarse de muchas formas. Puede variar el tamaño de gotas, las condiciones ambientales, el estado de la maleza, la calidad del agua, por citar algunas cuestiones influyentes. Es de suma importancia prestar atención a la forma en que las moléculas de herbicida llegan al blanco y cumplen el objetivo dispuesto. De no suceder así, todo lo planeado constituirá un nuevo fracaso.

 

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