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Amaranthus palmeri

Los problemas de control de Yuyo colorado están siendo cada vez más frecuentes. Una especie a la que hay que tenerle mucho respeto.

Origen y distribución geográfica: especie nativa del sur-oeste de América del Norte, muy difundida en Estados Unidos. Es una de las especies de Amaranthus más problemáticas. En Argentina fue detectada recientemente (2011/2012), inicialmente se registró su presencia en el Sur de la provincia de Córdoba, pero ya se la cita en otras provincias.

 

Identificación y descripción

Ciclo y fenología: maleza anual; de ciclo primavero-estival. Es una especie dioica -flores femeninas y masculinas en plantas separadas- mientras que las otras especies de Amaranthus presentes en Argentina son monoicas. Es una especie C4 de rápido crecimiento, en condiciones óptimas algunos individuos pueden crecer 3 cm/día. Posee una alta tasa de fotosíntesis, incluso bajo condiciones de altas temperaturas, alcanza su máxima tasa entre los 36 y 46°C; bajo estrés por sequía no presenta limitaciones que impidan el proceso de fotosíntesis. Es una planta adaptada a condiciones de sequía y altas temperaturas, puede soportar temperaturas de suelo mucho mayores que el cultivo de soja. Posee elevada tolerancia a los ambientes adversos, gran variabilidad genética y facilidad para evolucionar resistencia a herbicidas.

Tamaño y hábito de crecimiento: planta herbácea, en el país se registran ejemplares que pueden alcanzar 1,5 m de altura, mientras que en Estados Unidos alcanza mayor altura.

Tallos: ramificados desde la base y con rayas longitudinales verde a amarillo y/o marrón rojizo.

Hojas: alternas, láminas foliares rómbicas, ovadas a rómbico-lanceoladas, ápice agudo a acuminado con una espina fina en la punta; base redondeada a cuneada; nervaduras prominentes en el envés, pecíolos delgados. Una  característica notable que ayuda a diferenciarla de otras especies de Amaranthus es que el largo del pecíolo de la hoja es igual o mayor al largo de la lámina.

Hojas y Tallos

Raíz: sistema radicular muy extenso y profundo.

Inflorescencias:largas, densas, erectas o más o menos flexuosas y con escasas ramificaciones. Las inflorescencias femeninas con brácteas espinosas al tacto y las masculinas son suaves al tacto y desprenden polen cuando se las mueve.

Inflorescencia

Frutos y semillas: fruto subgloboso, rugoso, se abre transversalmente, de 1.5 mm de longitud; semilla lenticular (redonda y comprimida) o algo alargada (en forma de gota), de 1 a 1.4 mm de diámetro, color café-rojizo oscuro, brillante. Cada planta produce abundante cantidad de semillas que germinan rápidamente ante la presencia de una pequeña lluvia. Es capaz de producir entre 200.000 y 600.000 semillas por planta. Al desprenderse de la planta, la viabilidad de las semillas es del 96%. Germinan rápidamente (1 día) en los primeros centímetros de suelo. La germinación comienza a partir de 16/18°C, alcanzando su máxima tasa de germinación con temperaturas fluctuantes de 32/38°C;  puede germinar por un largo período de tiempo (durante toda la estación de crecimiento), en presencia de luz. La longevidad de las semillas en el suelo varía con la profundidad a la que se encuentran, ensayos realizados en Estados Unidos muestran que un 22% de las semillas enterradas a 40 cm durante 36 meses estaban viables.

 

Control químico

En los Estados Unidos se ha registrado la presencia de biotipos  de Amaranthus palmeri resistentes a glifosato y a herbicidas inhibidores de ALS y también existen reportes de biotipos con resistencia a inhibidores de fotosistema II, inhibidores de HPPD como así también a dinitroanilinas. Algunos especialistas en malezas de Estados Unidos citan que la mejor estrategia de prevención es la eliminación en forma manual de los individuos. En Argentina, en biotipos provenientes de la Provincia de Córdoba, se ha constatado, elevados niveles de resistencia a inhibidores de ALS (imidazolinonas, sulfonilureas y triazolopirimidinas). Si bien no se ha corroborado aún la existencia de biotipos resistentes a glifosato se sospecha de su presencia. Lo reciente del problema determina que la experiencia de manejo local sea escasa y debamos remitirnos a datos procedentes de América del Norte.   Asumiendo que los biotipos presentes en nuestro país sólo fueran resistentes a herbicidas inhibidores de ALS, se puede considerar que el glifosato continúa siendo una opción válida a dosis de entre 720 y 1080 g.e.a./ha para emplear en barbechos y cultivos tolerantes a glifosato, no obstante esta opción a la luz de los antecedentes, debería ser empleada con mucha prudencia. Como herbicidas alternativos al glifosato y los inhibidores de ALS podemos citar al paraquat para emplear en barbechos o tratamientos de pre-siembra  solo o combinado con herbicidas residuales. El glufosinato de amonio también sería una alternativa en barbechos, en presiembra o en tratamientos de post-emergencia sobre  híbridos de maíz tolerantes a ese principio activo así como los herbicidas hormonales tales como 2,4-D, MCPA, dicamba, picloram en barbechos o en postemergencia sobre cultivos de gramíneas estivales. Otro grupo de herbicidas que mostró buen desempeño sobre esta maleza son los inhibidores de PPO en general tal como carfentrazone, sulfentrazone, flumioxazin, salflufenacil, piraflufen u oxifluorfen en barbechos y lactofen, fomesafen o fluoroglicofen en tratamientos de post-emergencia temprana sobre soja. Si consideramos que esta maleza puede presentar numerosos flujos de emergencia que se inician en la primavera temprana y concluyen  en el mes de marzo o abril, el empleo de herbicidas residuales se constituye en estratégico, en ese sentido podemos citar a los inhibidores de PPO actuando como residuales (p.e. flumioxazin, sulfentrazone en soja), a las triazinas (p.e. atrazina, metribuzín, prometrina) y a las cloracetamidas (p.e. acetoclor, dimetenamida o metolaclor); en algunos planteos las dinitroanilinas también podrían ser de utilidad. Las alternativas químicas deberían, necesariamente, ser complementadas por métodos culturales tales como rotación de cultivos y herbicidas, arreglos espaciales competitivos, fechas de siembra, también por métodos manual-mecánicos, monitoreos frecuentes y prolijos así como el control de los movimientos de semillas de la maleza.

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