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La base es la rotación

Lolium spp y Avena fatua son las principales malezas gramíneas en cultivos de invierno en el Sur de Buenos Aires, la base para su manejo es la rotación.

Históricamente a estas dos malezas se las ha identificado como el principal problema de gramíneas en la provincia de Buenos Aires, aunque es frecuente su presencia en el sur de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Tradicionalmente, la atención estuvo centrada en Avena fatua y al raigrás se le otorgaba una mínima importancia respecto a la maleza anterior.

En estos últimos año la situación se revirtió, siendo raigrás quien ocupa el primer lugar. El cambio del sistema productivo y la generalización del sistema de no remoción de suelo ha acelerado este proceso, principalmente en los sistemas altamente agriculturizados con menos chances de rotación de cultivos. Hace unos 7-8 años atrás no había mayores problemas para el manejo de estas especies utilizando estrategias o técnicas disponibles.

La pérdida paulatina de sensibilidad a glifosato por parte del raigrás en la fase de barbecho y la posterior detección de resistencia a otros herbicidas, incluida la Avena fatua, explican en buena parte este cambio de escenario. Actualmente el problema de estas especies amerita un replanteo e intensificación de la investigación local de la naturaleza del problema y de la búsqueda rápida de herramientas para su manejo y control. El primer foco de discusión es contar con información de qué especie de raigrás se trata, ya que se han identificado Lolium perenne y Lolium multiflorum en el área de mayor problema generando incertidumbre taxonómica cuando ingresamos a un lote problema.

El género Lolium se caracteriza por incluir especies alógamas con capacidad de generar híbridos interespecíficos que heredan diferentes características de sus padres. Actualmente la WSSA (Weed Science Society of America) comienza a identificarlo como Lolium perenne var. multiflorum. Consideramos que resulta más práctico a nuestros fines referirnos a poblaciones de Lolium resistentes a uno u otros herbicidas como sistema de diferenciación apuntando a su manejo.

Los relevamientos efectuados desde la década del ’80 ya sea desde la Chacra Experimental Barrow o EEA Bordenave nos hemos referido a Lolium multiflorum principalmente. Su plasticidad y comportamiento como especie colonizadora en el SO y Sur de Buenos Aires le permite establecerse en distintos tipos de manejo del suelo, incluyendo siembra convencional, siembra directa o bien pasturas cultivadas o naturales. Posee semillas relativamente pequeñas que maduran coincidentemente con la cosecha del trigo, sin embargo en casos de escape a herbicidas o rebrote luego del tratamiento químico es posible encontrar plantas en estadios de desarrollo menos avanzados.

La emergencia en el campo parece estar condicionada por las precipitaciones ocurridas los 15 días previos y se concentra prácticamente en el primer semestre del año según registros de Bordenave. Este patrón de emergencia puede cambiar en relación a diferentes tratamientos químicos como lo hemos observado en el comportamiento germinativo en la zona con mayor problema de resistencia. El problema central de control de raigrás, sobre todo a partir de la experiencia australiana, es la extraordinaria capacidad para generar individuos con resistencia a diferentes herbicidas.

En Argentina a partir de 2008 se comenzaron a confirmar casos de resistencia a glifosato en el Sur de Buenos Aires y posteriormente en el norte de la provincia y Santa Fe, pudiendo estimarse que su presencia sería continua entre estos dos puntos. Esto sería producto de la presión de selección de cada sitio y se ha observado que las poblaciones del norte en general tienen índices de resistencia superiores.

Posteriormente, en la zona y/o lotes coincidentes con los hallazgos anteriores en el Sur de Buenos Aires, se confirmó la resistencia a herbicidas inhibidores de la enzima Acetil Coenzima A Carboxilasa (ACCasa) y de la Aceto Lactato Sintasa (ALS). Dos grupos sobre los que se ha basado el manejo de la maleza. El incremento de la superficie con poblaciones de Lolium resistente a herbicidas es muy preocupante, sin embargo aún no se tienen cifras exactas sobre la distribución total y de los porcentajes de los diferentes mecanismos involucrados.

Lolium multiflorum

Hasta hace poco las herramientas de control se basaban en mezclas postemergentes de graminicidas con glifosato en barbecho y en graminicidas sobre el cultivo de uno u otro modo de acción de acuerdo a la sensibilidad conocida de la población. La posibilidad de apoyarse en la residualidad corta de algunos productos aparece como una alternativa interesante. Se lograría eliminar o retrasar nacimientos pudiendo incluir otros modos de acción, pero teniendo en cuenta su ajuste a la estacionalidad de las lluvias normalmente erráticas a medida que avanza el otoño.

Para abordar la complejidad actual en los sistemas basados en la no remoción de suelo, sin dudas debe partir de un paquete flexible de diferentes principios activos y ventanas de aplicación; sin que ello en absoluto pueda considerarse como una estrategia suficiente para la sustentabilidad del sistema productivo a largo plazo. 

La presencia de Avena fatua en los cultivos de trigo y cebada continúa siendo alta desde la década de los 70´ a pesar de los excelentes herbicidas disponibles para su control. Su extendido período de germinación desde marzo a noviembre, con una considerable variación anual de los picos de emergencia, podría explicar en parte su permanencia. También deben mencionarse la agresividad sobre el cultivo de trigo y la caída de buena parte de sus semillas antes de la cosecha, según la situación. El problema de la resistencia de Avena fatua a herbicidas fue confirmada después que en raigrás. Hasta el presente el grupo en cuestión es el de los inhibidores de la ACCasa. Actualmente la magnitud del problema resulta claramente menor respecto a raigrás, sin embargo se está trabajando para tener mayor información.

 

El impacto 

Últimamente no se han hecho muchas actualizaciones sobre el impacto de los daños de estas malezas en siembra directa pero sin lugar a dudas son altos. En el caso de raigrás, el mayor problema son los lotes con resistencia. El mal control en barbecho condiciona la actividad de los herbicidas en el cultivo, pudiendo perderse totalmente la efectividad de los mismos en los manchones o zonas afectadas.

En el caso de Avena fatua, el momento de aplicación de glifosato en pre siembra o preemergencia y su ajuste con los postemergentes pueden evitar pérdidas de más de 80%. Para el manejo de poblaciones resistentes la primera y gran diferencia es que Avena fatua mantiene una alta sensibilidad a glifosato, por lo que su manejo y control en la etapa de barbecho estaría garantizado, a diferencia de Lolium que el problema lo tenemos antes y durante el cultivo.

Dado la variabilidad de poblaciones respecto a su sensibilidad a herbicidas, donde alambrado por medio la respuesta es diferente, resulta inevitable conocer previamente con que estamos lidiando. Al aplicar un herbicida debemos tener previsto cual le sigue; es probable que buena parte de los individuos remanentes o la primera cohorte que emerge tenga una sensibilidad reducida al producto aplicado.

Deben retomarse precauciones simples y clásicas como la limpieza de las cosechadoras, semilla limpia y sobre todo aspectos culturales que se han ido dejando de lado por la eficiencia y simpleza mostrada hasta aquí por los herbicidas. Es conocida la diferente capacidad supresora de cultivares de trigo sobre las malezas, que pueden sumar un efecto altamente positivo para completar el control químico. Las labranzas superficiales en los manchones o lotes muy complicados seguidos de herbicidas podrían también ser considerados. Sin dudas la rotación de cultivos sería la base para el manejo de las poblaciones espontáneas, pero las mismas estarán condicionadas por la región agroecológica y/o decisión del productor.

Fuente: Ing. Agr. Mario Vigna - INTA Bordenave.

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